Detectores de Humo y Monóxido: Seguridad invisible que salva vidas
Cuando hablamos de «seguridad», solemos pensar en evitar que alguien entre a nuestra casa. Pero a veces, el peligro ya está adentro. En invierno, el uso de estufas a gas, parafina o leña aumenta el riesgo de dos asesinos silenciosos: el incendio y el monóxido de carbono (CO).
Diferencia entre Humo y Monóxido de Carbono
Es vital entender que son riesgos distintos y requieren sensores distintos (o un equipo dual):
- Detector de Humo: Alerta ante la presencia de partículas de combustión visible o invisible. Es esencial para darte tiempo de evacuar en caso de incendio estructural.
- Detector de Monóxido (CO): El CO es un gas sin olor, sin color y sin sabor. Se produce por mala combustión de estufas, cálifonts o braseros. Sin un detector, es imposible percibirlo hasta que es muy tarde (produce sueño y desmayo).
¿Dónde instalarlos?
- Humo: Deben ir en el techo (el humo sube), idealmente en los pasillos fuera de los dormitorios y en cada piso de la casa. Evita ponerlos justo en la cocina para no tener falsas alarmas al cocinar.
- Monóxido: Se pueden instalar en la pared o techo. Lo crítico es que estén cerca de los dormitorios (para que la alarma te despierte) y a una distancia prudente (1-3 metros) de la fuente de combustión (estufa o cálifont).
Tecnología Inteligente
Hoy existen detectores «smart» que, además de sonar en la casa, envían una notificación a tu celular. Esto es crucial si tienes mascotas en casa o si quieres saber si hay un problema mientras estás en el trabajo.
Conclusión Instalar estos sensores es una de las inversiones más baratas y efectivas en seguridad. No protegen tus cosas, protegen a tu familia. Asegúrate de revisar las baterías cada vez que cambie la hora para mantener tu hogar protegido todo el año.

