Delincuentes con inteligencia artificial: cómo usan la IA para cometer delitos y cómo protegerse
La inteligencia artificial llegó para quedarse. La usamos para redactar correos, traducir textos, organizar el trabajo y hasta para planificar vacaciones. Pero hay un lado menos visible: los delincuentes también la usan, y con ella hacen estafas más convincentes, más rápidas y más difíciles de detectar.
En XYZ Seguridad creemos que la mejor defensa empieza por la información. Por eso explicamos cómo se usa la IA para delinquir y qué medidas concretas pueden tomar personas, familias y empresas para no ser víctimas.
Por qué la IA cambió las reglas del juego
Hace algunos años, muchos fraudes digitales se reconocían fácilmente: correos con faltas de ortografía, mensajes genéricos o llamadas poco creíbles. Hoy la IA permite a los estafadores escribir textos sin errores y en tono cercano, imitar voces y rostros reales, y automatizar miles de intentos de engaño a la vez.
El resultado es que el engaño ya no se nota a simple vista. La señal de alerta ya no es un error gramatical, sino el contexto: la urgencia, la presión y la petición de dinero o datos.
Las principales modalidades delictivas con IA
1. Clonación de voz: «Mamá, tuve un accidente»
Con unos pocos segundos de audio, obtenidos de videos en redes sociales, notas de voz o incluso de una llamada breve, es posible generar una voz sintética muy parecida a la de una persona real. Los delincuentes la usan para llamar a familiares simulando una emergencia: un accidente, una detención o un secuestro. Piden una transferencia inmediata y exigen no contarle a nadie.
Es una versión mejorada del conocido «cuento del tío», y afecta especialmente a adultos mayores.
2. Deepfakes en video y videollamadas
Los deepfakes son videos o imágenes manipulados con IA para mostrar a una persona diciendo o haciendo algo que nunca ocurrió. Uno de los casos más conocidos ocurrió en Hong Kong en 2024: un empleado de una empresa multinacional transfirió cerca de 25 millones de dólares después de participar en una videollamada donde el supuesto director financiero y otros colegas eran, en realidad, recreaciones falsas.
También circulan videos falsos de figuras públicas, empresarios o autoridades que promocionan inversiones «garantizadas» o criptomonedas fraudulentas.
3. Fraude del CEO y correos corporativos falsos
La IA permite redactar correos que imitan con precisión el estilo de un gerente, un proveedor o un banco. Los delincuentes estudian la información pública de una empresa y envían instrucciones urgentes, como pagar una factura, cambiar la cuenta de un proveedor o enviar documentos confidenciales.
4. Phishing masivo y personalizado
Los mensajes de phishing por correo, SMS o WhatsApp son hoy más creíbles. La IA adapta cada mensaje a la víctima usando datos obtenidos de redes sociales o filtraciones: su nombre, su banco, su comuna o una compra reciente. Así, un falso aviso de «encomienda retenida» o de «cuenta bancaria bloqueada» parece totalmente legítimo.
5. Sextorsión con imágenes falsas
Algunos delincuentes crean imágenes íntimas falsas a partir de fotos comunes publicadas en redes sociales y luego amenazan a la víctima con difundirlas si no paga. Aunque la imagen sea falsa, el daño emocional y reputacional es real, y los adolescentes son un grupo especialmente vulnerable.
6. Perfiles falsos y estafas románticas
Con fotos generadas por IA y conversaciones automatizadas, los estafadores crean identidades completas que mantienen relaciones virtuales durante semanas o meses. Cuando ganan la confianza de la víctima, llegan las peticiones de dinero: un pasaje, una emergencia médica o una «oportunidad de inversión».
7. Suplantación de identidad y documentos falsificados
La IA también se usa para fabricar documentos, comprobantes de transferencia o fotografías de identificación falsas, con las que se intenta abrir cuentas, pedir créditos o engañar a vendedores en plataformas de compraventa.
Cómo protegerse: recomendaciones prácticas
Para personas y familias
Acuerden una palabra clave familiar. Una palabra o pregunta secreta que solo conozcan los miembros de la familia permite verificar la identidad ante cualquier llamada de «emergencia».
Corten y devuelvan la llamada. Si alguien llama pidiendo dinero con urgencia, cuelgue y llame usted directamente al familiar, a su trabajo o a alguien cercano.
Desconfíen de la urgencia y del secreto. Frases como «no le cuentes a nadie» o «tiene que ser ahora» son la principal señal de alerta.
Cuiden lo que publican. Mientras más audios, videos y datos personales haya en redes abiertas, más material tienen los delincuentes. Revise la configuración de privacidad de sus cuentas.
Conversen con los adultos mayores y los adolescentes de la casa. Explicarles estas modalidades es una de las medidas de prevención más efectivas.
Para empresas
Establezcan protocolos de doble verificación. Ninguna transferencia, cambio de cuenta bancaria o envío de información sensible debería aprobarse solo por correo, mensaje o videollamada, sino confirmarse por un segundo canal previamente acordado.
Capaciten al personal. Los colaboradores deben conocer los deepfakes, el fraude del CEO y el phishing personalizado.
Activen la autenticación de dos factores (2FA) en correos, sistemas y cuentas bancarias.
Limiten la información pública. Organigramas, correos y cargos expuestos en internet facilitan la suplantación.
Cuenten con asesoría especializada en seguridad para evaluar riesgos y definir procedimientos.
¿Qué hacer si fue víctima?
Actúe rápido. Contacte de inmediato a su banco para intentar bloquear o revertir las transferencias. Guarde toda la evidencia: capturas de pantalla, números telefónicos, correos y comprobantes. Luego haga la denuncia ante la PDI (Brigada del Cibercrimen), Carabineros o el Ministerio Público.
En Chile, la Ley 21.459 sobre delitos informáticos sanciona conductas como el acceso ilícito a sistemas, la falsificación y el fraude informático. Además, la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) publica alertas y recomendaciones que vale la pena seguir.
Si la víctima recibe amenazas de difusión de imágenes íntimas, no pague ni negocie con el extorsionador, y busque apoyo en las instituciones y en su entorno de confianza. Pagar no garantiza que la amenaza se detenga.
Conclusión
La inteligencia artificial no es buena ni mala en sí misma; todo depende de quién la use y para qué. Los delincuentes la están aprovechando para perfeccionar sus engaños, pero la información, la prevención y los protocolos de verificación siguen siendo herramientas muy eficaces.

